Después de los treinta años (e incluso antes) existen ciertas partes de nuestra anatomía donde se comienzan a observar los primeros signos de flacidez y los brazos son una de ellas.
Esta situación puede ocurrir por sedentarismo, dietas para adelgazar (que no van acompañadas del ejercicio físico), sobrepeso, malos hábitos de vida y falta de elasticidad.


